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sábado, 15 de junio de 2013

EN MEDIO DE ESTE DESMADRE...

En medio de este desmadre de falta de sentimientos y de corruptelas, donde vemos cada día como salen a la luz los trapicheos políticos, tanto de los evasores fiscales como de los deportistas famosos que han cambiado su nacionalidad hacia paraísos fiscales o han engañado al fisco, como las figura mediáticas Messi, Eto’o, Arantxa Sanchez Vicario, Montserrat Caballé, Pedro Martínez de la Rosa, Fernando Alonso, Carlos Moya, Alex Cirvillé o el exfutbolista Luis Enrique.Y no digamos de los Bárcenas, Clesa, y otros muchos que serían incontables en nuestro país (esta es la verdadera Marca España, por muchos que otros se empeñen en otra cosa). Hace unos días he vuelto de Bruselas y me contaba un eurodiputado que el día que se presento la Marca España, sólo asistieron españoles, y estaba claro, había jamón y buen vino, y además gratis. Según dijo fue un verdadero fracaso el acto. Eso sí, no importa el hambre de nuestros niños.
Además buscamos a un grupo de sabios (“expertos”), para que presenten una propuesta para las jubilaciones, y como sí no hubiera buenos expertos dentro de la misma Administración Pública, nos buscamos a personas relacionadas con actividades privadas en su mayoría, y por lo tanto, puede uno dudar de su imparcialidad. ¿Es que no son capaces de buscar soluciones ellos mismos  en vez de usar una tapadera de este grupo de sabios?
Por eso, ahora es el tiempo de hablar claro y fuerte, dejar que nuestras voces, opiniones y propuestas sean conocidas.
Hoy me ha llegado la noticia de este desmadre (no importa de qué ideología política pertenezca), de que ya es oficial la jubilación de Ernest Benach, de Esquerra Republicana de Cataluña (ERC). Se jubila a los 51 años con una pensión de 10.000 euros/mes durante 4 años, y después de 7.000 euros/mes hasta que muera.

Ernest Benach, tiene 51 años y ha ejercido el cargo de Presidente del Parlamento catalán desde el 5 de diciembre de 2003, cobrará 104.008,95 euros brutos al año, durante los próximos cuatro años, así como una pensión vitalicia de 78.006,71 euros cuando cumpla los 65 años, según publica el “Diari de Girona”. De acuerdo con la normativa vigente, Benach tiene derecho a percibir, como el resto de los ex presidentes, “por un período equivalente a la mitad del tiempo que ha estado en el cargo, y como mínimo durante una legislatura”, a una asignación mensual 80% al de la
retribución mensual que corresponde al presidente parlamentario.

Después de la rebaja del 15% aplicada este año, el sueldo anual bruto para el  presidente del “Parlament” es de 130.011,189 euros brutos, a pesar de no tener ninguna formación universitaria. Mientras tanto, nuestros investigadores en campos de medicina, bioquímica y ciencia deben salir al extranjero para dejar de ser milieuristas en nuestro país.  

Nuestros Ingenieros, Médicos, Economistas, etc., cotizando durante mas de 40 años (al máximo establecido),  y jubilados con 65 o mas años,…cobran…..2.000 €/mes,…¿es de derecho? Es de vergüenza.

Aquí viene al caso esta fábula: “Había una vez un rey que quería ir de pesca. Llamó a su pronosticador del tiempo y le preguntó el estado del mismo para las próximas horas. Éste lo tranquilizó diciéndole que podía ir tranquilo pues no llovería.

Como la novia del monarca vivía cerca de donde éste iría, se vistió con sus mejores galas. Ya en camino se encontró con un campesino montado en su burro quien al ver al rey le dijo: “Señor es mejor que vuelva pues va a llover muchísimo.”

Por supuesto el rey siguió su camino pensando: “Que sabrá este tipo si tengo un especialista muy bien pagado que me dijo lo contrario. Mejor sigo adelante.”

Y así lo hizo… y, por supuesto llovió torrencialmente. El rey se empapó y la novia se rió de él al verlo en ese estado. Furioso volvió a palacio y despidió a su empleado. Mandó llamar al campesino y le ofreció el puesto pero éste le dijo: “Señor, yo no entiendo nada de eso, pero si las orejas de mi borrico están caídas quiere decir que lloverá”. Entonces el rey contrató al burro. Así comenzó la costumbre de contratar burros como asesores que desde entonces tienen los puestos más remunerados en el gobierno. 

Y por último, traigo el artículo del Público.es de Arturo González: “Si pudiera renunciaría a mi condición de demócrata y condenaría a todos los diputados del Partido Popular a que sus hijos pasaran hambre durante seis meses. Como se sabe y está documentado por UNICEF y Save the children, un buen número de niños españoles de todas las Comunidades pasan hambre porque sus padres no los pueden alimentar. Y el PP, con su mayoría absoluta y en contra de todos los demás grupos parlamentarios, pospuso ayer seis meses un plan urgente contra la pobreza infantil y se han mostrado insensibles al anuncio de que al cierre veraniego de los colegios miles de niños no comerán lo mínimamente necesario.
 Será crítica fácil, barata y sensiblera, pero no hay nada más importante que denunciar la ruindad moral de quienes disponen del dinero de los españoles y lo emplean para otros menesteres distintos a los de combatir el hambre de los niños, que se constituyen así en las primeras y más indefensas víctimas de una sociedad podrida hasta los tuétanos. En medio de la ola de corrupciones que se descubren a diario, en medio de la dureza y amenaza contra pensiones, salarios y desempleados, en medio de la desfachatez ética que prodigan, en medio de tanto despilfarro y sobresueldo encubierto, resulta aterrador que estos macarras de alma jueguen con el hambre. Su condición de personas queda en entredicho, la representación política que ostentan se prostituye, y sus conciencias se convierten en un escorial de miseria mental.
 ¿Qué recuerdos guardarán esos niños cuando crezcan, qué legítimo rencor habrán acumulado, con qué ojos verán el mundo, qué grado de compromiso tendrán con la sociedad que les ha humillado y vejado? Unos gobernantes que no han sido capaces ya no de la justicia sino ni siquiera de la caridad más elemental, que obvian lo primordial. Se ha conseguido frivolizar el hambre, que ya es una palabra cuyo significado ya no nos estremece con su sola pronunciación. En un país con una renta per cápita aún bastante aceptable de 30.400 dólares, que pone de manifiesto la brutal desigualdad económica entre sus habitantes.
 Desde hoy miraré con asco a estos diputados, los consideraré salteadores de los caminos de la razón, no me interesará nada de lo que legislen y digan, no respetaré a quienes les votaron y piensan seguir votándoles.

 El Parlamento se ha convertido, gracias a estos señores, en una casa de lenocinio político, una lonja de intereses espurios, una feria de estafadores morales, una guardería siniestra, un cubo de la basura a donde los niños españoles no pueden acudir a recoger desperdicios, el Museo de los horrores de la ternura y la democracia”.

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